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Intersecciones en antropología - Durmiendo bajo el faro: Estudio de un entierro humano en Cabo Vírgenes (C.V.17), provincia de Santa Cruz, República Argentina

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Intersecciones en antropología

versión On-line ISSN 1850-373X

Intersecciones antropol.  n.4 Olavarría ene./dic. 2003

 

Durmiendo bajo el faro. Estudio de un entierro humano en Cabo Vírgenes (C.V.17), provincia de Santa Cruz, República Argentina.

Gabriela L. L'Heureux, Ricardo A. Guichón, Ramiro Barberena y Luis A. Borrero

Gabriela L. L'Heureux, Ramiro Barberena y Luis A. Borrero. Departamento de Investigaciones Prehistóricas y Arqueológicas, IMHICIHU (CONICET). Saavedra 15, piso 5°, (1083 ACA) Capital Federal, Argentina. E-mail: dipa.imhicihu@conicet.gov.ar

Ricardo A. Guichón. Departamento de Biología, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, UNMdP. Peña y Funes (7600) Mar del Plata, Pcia. Buenos Aires, Argentina. E-mail: guichón@infovia.com.ar

RESUMEN

En este trabajo se presenta el hallazgo y estudio de un entierro indígena (C.V.17) en Cabo Vírgenes, Provincia de Santa Cruz, República Argentina. El sitio consiste en una estructura de piedras disturbada antrópicamente y parcialmente oculta por la formación de un médano, de la cual se recuperaron dos individuos adultos de distinto sexo depositados en forma superpuesta. Se presentan y discuten a nivel regional los resultados de los estudios bioantropológicos y tafonómicos del conjunto óseo y de los análisis de isótopos estables realizados a ambos individuos. Esta información permitió inferir que el sitio correspondía a una estructura de entierro reutilizada por poblaciones cazadoras recolectoras que hicieron un uso del área en forma marginal, aunque planificada, durante el Holoceno tardío.

ABSTRACT

This paper presents the study of a burial (C.V.17) from Cabo Vírgenes, Santa Cruz Province, Argentina. Two adult individuals - one male and one female - were deposited within a stone structure covered by a sand dune. Evidence of recent anthropic disturbance was recorded. Bioanthropological and taphonomic analyses and stable isotopes studies are presented and discussed in relation to the general information for the area. It is concluded that the burial place was used successively by hunter-gatherers that marginally, but systematically, occupied the area during the late Holocene.

INTRODUCCIÓN

 El sitio Cabo Vírgenes 17 (C.V.17) se encuentra en el extremo SE de la Patagonia meridional argentina en la localidad del mismo nombre. Se trata de una estructura de piedras construida sobre el borde de un acantilado al pie del cual se ubica la playa que forma la Punta Dungeness y que actualmente comprende tanto territorio argentino como chileno (Figura 1).


Figura 1. Área de estudio. Localización del sitio Cabo Vírgenes 17.

 Sobre la base de la información disponible relacionada con hallazgos previos de entierros humanos en el estrecho de Magallanes (ver Prieto 1993-94), en enero de 1999 se efectuaron varias transectas en el área de Cabo Vírgenes sin resultados positivos en cuanto al reconocimiento de entierros humanos. Sin embargo, a fines de dicha campaña se produjo el hallazgo accidental de un cráneo humano que se encontraba parcialmente expuesto y mimetizado con rodados y piedras que señalaban un sendero demarcado recientemente. En esa instancia se procedió a explorar el sitio, constatándose que correspondía a un entierro primario. Se extrajo el cráneo y, mediante el desvío del sendero, se preservó el resto del entierro para su posterior excavación en febrero de 2000, etapa en que se abrieron las cuadrículas 1 y 2. Posteriormente, esta excavación pudo ser ampliada en febrero de 2003 (cuadrículas 3, 4 y 5) con la finalidad de delimitar el sitio y explorar la dispersión ósea alcanzada.

 En el presente trabajo exponemos la información obtenida a partir de la excavación de C.V.17, una estructura de entierro que contenía dos individuos, asignada cronológicamente al Holoceno tardío final. Partiendo del análisis de este caso se establecen discusiones relacionadas con problemáticas de mayor amplitud, tales como las prácticas mortuorias registradas en la región, las historias tafonómicas implicadas en la formación de sitios con entierros en el área y las tendencias paleodietarias inferidas a partir de la información obtenida del análisis de isótopos estables en hueso humano.

 Esta investigación se enmarca dentro de un proyecto arqueológico que se viene desarrollando en los últimos años en el área de Cabo Vírgenes, cuyo objetivo es estudiar el proceso de ocupación y uso humano de ese sector del espacio, que se originó en un momento en que las poblaciones humanas ya estaban instaladas en la región (Borrero y Franco 1999; L'Heureux y Franco 2002).

LA LOCALIDAD DE CABO VÍRGENES

 El área se encuentra constituida por acantilados conformados por drift glaciario correspondiente al denominado Drift Cabo Vírgenes, con una edad mayor a 360000 años AP. (Meglioli 1994). Por lo tanto, este espacio ya se encontraba disponible para el uso humano desde el inicio del proceso del poblamiento de la Patagonia austral (ca. 12000 años AP.). Hace aproximadamente 5000 años, producto de la erosión marina del flanco oriental de estos depósitos, se inició el proceso de formación de la punta Dungeness por acreción marina (González Bonorino et al. 1999; Uribe y Zamora 1981). Este proceso de carácter acrecional permitió plantear una secuencia relativa de edades máximas posibles para las ocupaciones humanas en la punta, que fueron empleadas en la articulación de las actividades de muestreo arqueológico realizadas en el área. Esto último significa que los espacios adyacentes al sector NE del acantilado tienen un mayor potencial para presentar ocupaciones antiguas, en tanto que los espacios cercanos a la playa actual son de formación bastante más reciente.

 Los sedimentos que conforman estas playas son retrabajados y retransportados por el viento, dando lugar a la formación de mantos eólicos y dunas longitudinales alineadas en dirección O-E. En esta área es muy importante la acción de los vientos del cuadrante O y en menor medida de los cuadrantes SO, NO y N, los cuales transportan los sedimentos limo-arenosos que conforman la mayor parte de las dunas mencionadas. Sobre el paleoacantilado se desarrollaron los depósitos eólicos que favorecieron el enterramiento de materiales, situación que da cuenta de un ambiente muy dinámico. Asimismo, los procesos coluviales o de remoción acaecidos se relacionan con la presencia de un talud que facilita el acceso desde el acantilado a las playas infrayacentes. En estos depósitos de origen eólico y coluvial se ha detectado la existencia de un paleosuelo, para el que se cuenta con edades aproximadas de 1000 años AP. obtenidas por dataciones de OCR (Favier Dubois y Manzi 2001) y avaladas por las edades de disponibles. Esta unidad pedogenética constituye un indicador cronológico de expresión regional, que puede ser empleado para la correlación temporal de materiales arqueológicos espacialmente distantes entre sí (Borrero 2001a).

 Las actividades antrópicas actuales y subactuales han tenido un impacto considerable sobre el registro arqueológico de la región, favoreciendo los procesos erosivos y ocasionando la consecuente destrucción de los materiales orgánicos. Como ha sido mencionado, el hallazgo del sitio C.V.17 se encuentra estrechamente ligado a esta situación.

DESCRIPCIÓN DEL SITIO

 El sitio C.V.17 (52°19'97'' S; 68°21'31.1'' O) se encuentra emplazado sobre el acantilado a 24 m snm aproximadamente, representando el sector más elevado y el más destacado del paisaje del área. El mismo se ubica a 23 m del faro de Cabo Vírgenes, a 60 m de la playa de erosión del océano Atlántico y aproximadamente a 9 km de la playa de acreción del Estrecho de Magallanes (Figura 2).


Figura 2. Plano del sitio Cabo Vírgenes 17. Ubicación de la excavación.

En cuanto a las características del depósito, se observó una matriz arenosa desde la superficie hasta los 60 cm aproximadamente, que en los primeros cinco centímetros presentaba evidencias de pedogénesis relacionadas con la vegetación superficial. A partir de los 15 cm se registró un paleosuelo, que presentaba un límite superior en algunos sectores neto y difuso en otros. Desde los 62 cm de profundidad se verificó un aumento en la presencia de gravas y una menor proporción de materia orgánica. La mayor proporción de clastos pequeños y medianos observada a partir de los 75 cm, instauró una matriz con mayor consistencia. Se alcanzó una profundidad máxima de 90 cm en la totalidad de la superficie excavada, llegando hasta el nivel del drift no alterado por ningún proceso de modificación antrópica. El sedimento que contenía los entierros se caracterizaba por una granulometría compuesta fundamentalmente por arena y gravillas con abundante presencia de raíces, vestigios de la capa de vegetación que fijaba el médano y que ya había desaparecido al momento del hallazgo. La vegetación actual en el área circundante al entierro está compuesta por arbustos y hierbas (Nardophyllum briodes, Acaena magellanica, Senecio filaginoides; Virginia Mancini, com. pers. 2001).

 En el transcurso de la excavación se observó una importante acumulación de piedras colocadas directamente sobre la región de los miembros inferiores de uno de los individuos (C.V.17.1) y a su alrededor. En función del análisis de la distribución, tamaño, posición y rasgos de estabilidad en las rocas (Tabla 1), se postuló que el sitio constituyó una estructura de entierro de origen antrópico. Consideramos que dicha acumulación de piedras se identifica con los denominados "chenques", que a pesar de hallarse semienterrado y altamente perturbado, aún conservaba preservada parte de su estructura. La actividad humana reciente habríadesorganizado la estructura original reutilizando rocas para delimitar el sendero que conduce desde el faro de Cabo Vírgenes a la costa atlántica (Figura 2). La preservación del sitio se relacionó con los procesos de formación de dunas ocurridos en la parte superior del acantilado antes de la construcción del faro. A pesar de las actividades reiteradas de pisoteo sufridas por el conjunto, no se verificó una destrucción importante de los esqueletos.

Tabla 1. Dimensiones, valores medios y desvío estándar (D. S.) de las piedras presentes en la estructura.

METODOLOGÍA

 Se excavaron cinco cuadrículas -de diferentes tamaños-empleando niveles artificiales de extracción de 5 cm y respetando las capas naturales, alcanzando una superficie excavada de 6,5 m2 (ver Figura 2). Se tamizó el sedimento extraído en una zaranda con una malla de 2 mm. Se siguió un relevamiento detallado de la ubicación de las rocas y disposición de los esqueletos. El tipo de sedimento permitió la fácil excavación y extracción de los mismos. Dado el buen estado de conservación de los huesos, no fue necesario aplicar técnicas de consolidación in situ o en laboratorio.

 La estimación del sexo de los individuos se realizó a partir del análisis de diversos rasgos morfológicos en cráneo y pelvis (Buikstra y Ubelaker 1994). La edad de muerte se obtuvo a partir del análisis del estado de obliteración de las suturas craneales (Meindl y Lovejoy 1985), cambios en la morfología de la superficie auricular del ilion (Lovejoy et al. 1985) y modificaciones en la superficie de la sínfisis púbica (Todd 1921).

 Se evaluó la presencia/ausencia de indicadores inespecíficos de stress nutricional e infeccioso -v.g. hipoplasias del esmalte dental, hiperostosis porótica-, procesos infecciosos a nivel óseo y periodontal -periostitis, periodontitis, caries, abscesos y pérdida de dientes antemortem-, indicadores de adecuación fisiológica de la cavidad oral -grado y patrón de desgaste dental- e indicadores de stress mecánico -lesiones traumáticas y patologías degenerativas- (Buikstra y Ubelaker 1994; Hillson 1996; Larsen 1997; Mensforth 1991, entre otros).

 Para analizar las modificaciones tafonómicas de naturaleza no antrópica se observó la presencia/ausencia de manchas de manganeso, teñido/tinción de la superficie ósea, marcas de roedor, marcas de carnívoros, improntas de raíces, fragmentación postdepositacional (Blumenschine et al. 1996; Lyman 1994), grado de meteorización (Behrensmeyer 1978) y el estadode completitud/integridad de los huesos (Buikstra y Ubelaker 1994). Sobre esta base, se consideró la presencia de indicadores de estabilidad (sensu Borrero 2002). Entre las modificaciones antrópicas predepositacionales se registró la presencia/ausencia de indicadores del tratamiento de los cuerpos para su depositación, tales como huellas de corte, teñido con ocre y cremación (Blumenschine et al. 1996; Lyman 1994; White 1992).

 Además del análisis radiocarbónico realizado sobre una costilla del individuo C.V.17.1, se obtuvieron valores de sobre muestras óseas de los dos individuos, cuyos valores fueron interpretados en función de la información de la ecología isotópica local (Borrero et al. 2001; Barberena 2002). Para esto, se generaron valores medios característicos de cada ecosistema sobre la base de los valores isotópicos de los recursos terrestres y marítimos potencialmente consumidos por las poblaciones humanas. Al sumar el fraccionamiento isotópico que implica el consumo humano a cada uno de estos valores medios, se obtuvieron los dos resultados extremos que caracterizaron a una dieta local puramente terrestre o puramente marítima. Los valores intermedios entre estos extremos representaron las variaciones posibles en la intensidad del consumo de estas dos clases de recursos, permitiendo establecer porcentajes mínimos para los mismos (Ambrose et al. 1997). Esto fue representado en tres categorías operativas que utilizamos para analizar las dietas humanas: 1) dietas terrestres, que no reflejan consumo de recursos del mar; 2) dietas mixtas, que presentan un consumo de recursos del mar no mayor al 70% del total de la dieta y 3) dietas marítimas, que presentan consumo de recursos marítimos mayor al 70% del total de la dieta (Barberena 2002).

RESULTADOS

La excavación del sitio mostró que se trataba de una estructura de entierro tipo "chenque", que contenía dos individuos adultos de distinto sexo denominados C.V.17.1 y C.V.17.2. Los esqueletos se hallaban superpuestos, con orientación y disposición diferente (Figura 3). Se encontraban en buen estado de conservación, parcialmente completos y articulados, manteniendo la mayor parte de los elementos óseos una estrecha relación anatómica, a excepción del húmero izquierdo de C.V.17.1 y los huesos del pie y la hemipelvis izquierda de C.V.17.2 (ver infra).Por sobre los cuerpos se registraron los vestigios de la estructura de piedras que cubría en parte a uno de los individuos (C.V.17.1: desde la pelvis hasta los pies). Debido a las recientes modificaciones antrópicas del paisaje en el que se ubicaba la estructura, desconocemos la forma y las dimensiones originales de la misma.


Figura 3. Disposición de los esqueletos en el entierro de Cabo Vírgenes 17.

El individuo C.V.17.1, de sexo masculino y adulto joven (20-34 años de edad), se ubicaba en posición extendida decúbito ventral en las cuadrículas 1 y 5 (Figura 3), con el miembro superior derecho junto al cuerpo y ambas manos por debajo de la pelvis. El cuerpo se disponía en un eje de orientación NE-SO con las órbitas mirando al N. El esqueleto se halló entre los 44 y 69 cm de profundidad y la dispersión horizontal máxima de los huesos fue de 185 x 150 cm. El desplazamiento en dirección SO sufrido por el húmero izquierdo, redepositado a 2,3 m de su posición anatómica original, se produjo con mayor probabilidad por la perturbación antrópica de la estructura de entierro en la construcción del sendero.

El individuo C.V.17.2, de sexo femenino y adulto joven (20-34 años), se halló en las cuadrículas 1, 2 y 4 en posición extendida decúbito dorsal, con los miembros superiores a los lados del cuerpo y las manos juntas sobre la pelvis. Presentaba un eje de orientación O-E con la parte superior del cuerpo en dirección O (Figura 3). La ausencia del cráneo, cintura escapular, torso, fémur y pie izquierdo, probablemente se relacione con la perturbación del cuerpo sufrida en el momento de la inhumación de C.V.17.1 (ver discusión). La dispersión horizontal de los huesos fue de 190 x 71 cm, mientras que verticalmente los mismos se distribuyeron entre los 30 y 70 cm de profundidad. Es importante aclarar que el rango de profundidad de los elementos correspondientes a ambos individuos se superpone debido a la mayor dispersión vertical de C.V.17.2. Sin embargo, esta dispersión no produjo la mezcla de elementos óseos entre los individuos.

Los esqueletos no mostraron evidencias de procesos infecciosos, lesiones traumáticas, patologías degenerativas o indicadores inespecíficos de stress nutricional e infeccioso. En la Tabla 2 se transcriben las longitudes máximas de los huesos largos de los individuos y, a los fines comparativos, la estatura estimada a partir de las fórmulas de regresión definidas por Trotter (1970)1 para fémur y tibia.

Tabla 2. Longitudes máximas de fémur y tibia, y cálculo de la estatura a partir de las fórmulas de regresión definidas por Trotter (1970).

 C.V.17.1 presentó el cráneo y maxilares en muy buen estado de conservación, con la totalidad de las piezas dentales in situ (n=32). El grado de desgaste observado es alto, tanto en dientes posteriores (v.g. M1=37; Scott 1979) como en dientes anteriores (v.g. I 1 y 2=6; Smith 1984), con una forma de desgaste oclusal plana para toda la arcada bucal (Molnar 1971). El tamaño del cráneo es mediano, con relieves óseos pronunciados y la región facial ancha. Presenta arcos superciliares grandes y muy marcados, las órbitas cuadrangulares con bordes redondeados y los arcos cigomáticos gruesos y altos. El cráneo no presenta deformación artificial y, de acuerdo a la descripción realizada, puede ser caracterizado en términos tradicionales como braquicéfalo. En el futuro se prevé realizar estudios morfológicos más detallados.

 En el sitio se analizó un total de 146 elementos óseos asignados a los esqueletos humanos. El individuo C.V.17.1 se encontraba conformado por 128 huesos (87,67%) y el C.V.17.2 por 13 huesos (8,9%). En el análisis de las variables tafonómicas naturales se incluyeron cuatro fragmentos óseos y un hueso de la mano (3,42%) recuperados en zaranda durante la excavación de la cuadrícula 1, que no pudieron ser asignados a ninguno de los esqueletos.

 En conjunto, el material óseo presentó bajos estadios de meteorización. La mayor parte de los elementosse concentraron en los grados 0 y 1 (89,58%), aunque se registraron elementos con meteorización importante: grado 2 (6,25%) y 3 (6,25%), sin presencia de huesos en estadios más avanzados (Tabla 3). En el análisis interindividual, pudo observarse que C.V.17.2 presentó una mayor cantidad de especímenes en estadios elevados de meteorización, implicando un perfil de meteorización más avanzado. A su vez, los dos individuos presentaron meteorización diferencial relacionada con procesos de exposición localizada, principalmente en aquellos elementos óseos que se encontraban en el sector afectado por el sendero. El material se caracterizó por una alta completitud de los elementos óseos, registrándose una integridad mayor al 75% en la mayoría de los huesos de ambos individuos (Tabla 4). No obstante, la mayor parte de ellos presentaba fracturas (65,75%; Tabla 5) originadas por procesos postdepositacionales de naturaleza antrópica y natural.

Tabla 3. Grados de Meteorización en los individuos de Cabo Vírgenes 17.

 

Tabla 4. Frecuencias de completitud ósea de los individuos de Cabo Vírgenes 17.

Tabla 5. Fragmentación ósea en los individuos de Cabo Vírgenes 17.

Por otro lado, se registró una elevada frecuencia de elementos óseos con improntas de raíces (91,78%) producto de la capa de vegetación que fijaba el médano. Es importante aclarar que la gran cantidad y la elevada intensidad en que se registraron las marcas de radículas, pudieron enmascarar la observación de otras variables tafonómicas y/o culturales. La estabilidad sólo pudo observarse en el 15,75% de los huesos analizados y se registró predominantemente en los elementos óseos de C.V.17.1 -esqueleto menos perturbado-, perteneciendo la totalidad de especímenes con exfoliación a C.V.17.2 (Tabla 6). La tinción con óxido de manganeso se registró solamente en un hueso de C.V.17.2 y no se observaron elementos óseos con marcas de roedores o de carnívoros. En cuanto a las modificaciones antrópicas predepositacionales asociadas al tratamiento intencional de los cuerpos para su depositación, no se registraron evidencias de huellas de corte, teñido con ocre, transporte, cremación de los elementos óseos de los individuos o la presencia de ajuar asociado.

Tabla 6. Variables tafonómicas relevadas en los individuos de Cabo Vírgenes 17.

 Como ítems no vinculados al entierro, en la excavación de la cuadrícula 1 se hallaron cuatro fragmentos de vidrio y espículas de carbón en zaranda (65-75 cm de profundidad) y un tiesto de gres en el sector NO de esta cuadrícula (65 cm). En la cuadrícula 2 se recuperaron huesos de Ctenomys sp., un fragmento de vidrio y varias espículas de carbón provenientes de zaranda (35-55 cm de profundidad). En zaranda también apareció un grano de pigmento rojo proveniente del sector de las tibias de C.V.17.2 (50-55 cm de profundidad). Sin embargo, debido a la ausencia de información precisa sobre su procedencia no podemos defender su asociación primaria con los esqueletos. En la cuadrícula 3 aparecieron varios fragmentos de vidrio (10-20 cm), dos fragmentos óseos correspondientes a un mamífero grande de aproximadamente 3 cm de longitud, un tibiatarso de Phalacrocorax sp. (20-30 cm) y un cráneo de Ctenomys sp. (40-50 cm). En el sector SE de la cuadrícula 4 (por donde pasaba el sendero), se observaron fragmentos de vidrio hasta los 75 cm de profundidad y en el sector SO (donde se halló la hemipelvis izquierda de C.V.17.2), los fragmentos de vidrio se registraron hasta los 40 cm. Es interesante mencionar que en este último sector, entre los 40 y 80 cm de profundidad, apareció un segmento de poste de madera amorfo de 37 cm de largo y 6,5 cm de ancho en posición vertical, cuyo extremo inferior se encontraba afilado a modo de estaca. A excepción de los especímenes de roedor, que responderían a una depositación natural, se considera que estos materiales fueron incorporados al depósito como resultado de actividades antrópicas recientes. Atribuimos la existencia de la estaca a la presencia de alambrados previos u otra actividad realizada desde el inicio de la construcción del faro en 1903. Actualmente, el tendido del alambrado pasa a 2 m del sector norte de la excavación (Figura 2).

 El individuo C.V.17.1 que está ubicado más superficialmente, fue datado mediante 14C directamente sobre un elemento óseo (8° costilla derecha), obteniéndose un fechado de 900 ± 40 años AP. (GX- 27867-AMS; = -17.8%). La edad convencional calibrada dio un rango de 1046 (1165) 1215 años A.D. (CALIB 3.0.3). Por otra parte, en la Tabla 7 se observan los valores de obtenidos para las dos muestras humanas procesadas. En conjunto, estos valores indican el consumo de recursos terrestres y marítimos, aunque con una intensidad variable en cada uno de los casos. La dieta del individuo C.V.17.1 se encontró compuesta fundamentalmente por recursos terrestres, aunque sus valores indicaron el consumo de recursos marítimos con una regularidad considerable, alcanzando el 30% del total de la dieta. En el caso del individuo C.V.17.2, la importancia de los recursos del mar en la dieta fue mucho mayor, dando cuenta aproximadamente del 60% de los alimentos ingeridos. De acuerdo a las categorías de los tipos de dieta presentados, ambos casos corresponderían a dietas mixtas.

Tabla 7. Información de isótopos estables sobre los restos humanos de Cabo Vírgenes 17.

 Es interesante señalar que, no obstante el pequeño número de la muestra, se observó una importante variabilidad dietaria a nivel intrasitio. Existen numerosas variables que aún deben ser consideradas para dar cuenta de esto, aunque ninguna de ellas puede ser evaluada en forma detallada por el momento. Entre los objetivos futuros que conciernen a esta línea de análisis se encuentra la evaluación de la variabilidad dietaria en función del sexo, la edad y la cronología en la región2.

DISCUSIÓN

 A partir de la excavación y estudio del sitio, se reconoció que los restos de C.V.17.1 se superponían parcialmente a los de C.V.17.2 (Figura 3), siendo la inhumación del primero un evento temporal posterior. Cuando el cuerpo de C.V.17.1 fue depositado sobre C.V.17.2, el torso de éste fue desplazado. Esta perturbación provocó una alteración en la posición anatómica original de algunos huesos de C.V.17.2 (v.g. pie derecho) que, por otro lado, siguió manteniendo una estrecha articulación entre los huesos de la hemipelvis y el fémur derecho. No existe ninguna evidencia de perturbación de C.V.17.2 posterior a este evento que, por lo tanto, sería la causa probable de la ausencia de parte del esqueleto. Debido a esto, pensamos que C.V.17.2 había perdido gran parte de sus tejidos blandos al momento de la segunda inhumación, facilitando el desplazamiento de un segmento del cuerpo y provocando la desorganización de los huesos del pie. El alto grado de articulación mantenido en el resto del esqueleto nos lleva a plantear, hipotéticamente, que el tiempo transcurrido desde un evento de inhumación al siguiente fue breve. En tanto, la modificación de la posición anatómica del miembro superior derecho de C.V.17.1 -el cual se hallaba originalmente en un sector modificado por el tránsito-, se debió a los procesos de alteración antrópica subactual.

 Dadas las evidencias mencionadas, consideramos al sitio un entierro primario múltiple, donde los individuos fueron depositados en una estructura de piedras. Planteamos la hipótesis de reutilización de esta estructura. Para ello nos basamos en indicadores tafonómicos y contextuales que sugieren la existencia de dos eventos de depositación, por ejemplo: el disímil grado de completitud que presentan los esqueletos y la meteorización diferencial entre los mismos (Tabla 3); los distintos estados de articulación; la diferente posición, orientación e inclinación de los entierros y la separación de los individuospor una delgada capa de sedimento en el sector donde ambos esqueletos se superponían.

 En referencia a las diferencias dietarias detectadas a nivel intrasitio, son numerosas las explicaciones alternativas que pueden considerarse (diferenciación sexual, cronológica, social, etc.). En primer lugar, los individuos son de distinto sexo y, potencialmente, podrían tener también cronologías diferentes. Al respecto, es importante señalar que a nivel etnográfico se ha registrado en grupos cazadores-recolectores la existencia de una gran variabilidad dietaria intragrupal relacionada con distintas dimensiones sociales y biológicas (ver Binford 2001). Por lo tanto, consideramos que con la información actualmente disponible no puede defenderse ninguna situación en particular por sobre las demás mencionadas. Este tipo de discusiones serán profundizadas en la medida en que los datos que se dispongan permitan un tratamiento más exhaustivo.

Para terminar, es importante señalar que la cronología obtenida en C.V.17, se ajusta con el esquema temporal propuesto para la localidad Sierra Colorada en el interior de Patagonia meridional (Goñi y Barrientos 2000) y con las evidencias del río Pinturas (Gradin y Aguerre 1994), donde la modalidad de los entierros en chenques se registra en el Holoceno tardío a partir del 1100 AP.

CONSIDERACIONES FINALES

Una primera observación se relaciona con la forma de uso del espacio a escala local. En segundo lugar, esto se incluye dentro del marco de las evidencias regionales, que es el nivel más informativo para discusiones de carácter biogeográfico.

La información arqueológica manejada para el área, incluyendo la densidad de entierros y los estudios líticos y faunísticos, señala una ocupación poco intensa por parte de las poblaciones humanas (Borrero y Franco 1999). Por otra parte, esta señal arqueológica débil asociada a la existencia de recursos potencialmente atractivos como la lobería de Cañadón Gap, o las fuentes de agua de Cabo Vírgenes, refuerza la imagen de baja intensidad ocupacional en una escala espacial local. No obstante, los valores de isótopos estables obtenidos en este sitio, así como también otros procedentes de distintos sectores de la costa norte del estrecho de Magallanes (Barberena 2002; Borrero et al. 2001), indican que estas poblaciones habrían utilizado las costas marítimas en forma regular por períodos prolongados.

 Al considerar en forma conjunta las evidencias procedentes de distintos sectores del Estrecho surgen claras diferencias en términos de intensidad de uso humano, dado que en el sector central del mismo (Massone 1979, 1984; Massone et al. 1985-86; Prieto 1988), el registro arqueológico es más denso y continuo que en Cabo Vírgenes (Borrero y Franco 1999; L'Heureux y Franco 2002). Dicha información implica que esta última región habría sido utilizada en forma marginal, aunque en el contexto de grupos humanos que realizaban un uso sistemático de los ambientes marítimos. Por otra parte, las evidencias presentadas sobre la reutilización del sitio C.V.17 para la depositación de los individuos señalarían también el carácter sistemático y planificado de las ocupaciones humanas en este paisaje marítimo.

 A partir de las evidencias a nivel regional y suprarregional (Barberena 2002; Massone 1979, 1984) ytambién a partir de los valores isotópicos obtenidos para este sitio, podemos plantear una mayor jerarquía de la costa y sus recursos que la postulada por modelos tradicionales que otorgan a los recursos marinos un rol subordinado y únicamente accesorio en las dietas de cazadores-recolectores en Patagonia meridional (Boschín y Nacuzzi 1979; Casamiquela 1991; Gómez Otero 1991). Ésta es una conclusión concordante con lo observado en otros sectores de la costa patagónica (Gómez Otero 1995; Moreno et al. 1998). Por otro lado, en una escala espacial amplia, integrando casos arqueológicos evaluados en el centro del Estrecho de Magallanes (Barberena et al. 2003; Massone 1979, 1984), puede plantearse que las costas del Estrecho habrían sido utilizadas en forma regular y eventualmente por períodos prolongados. Un paso futuro en el marco de las discusiones biogeográficas que están siendo desarrolladas será evaluar la circulación e instalación humana en espacios intermedios entre los diferentes sectores de la costa marina y el interior continental, considerando la existencia de indicadores de continuidad o discontinuidad y una alta o baja redundancia en el uso humano.

 El análisis de las pautas de tratamiento de los muertos ha adquirido una gran importancia en la evaluación del uso del espacio por parte de poblaciones cazadoras-recolectoras tanto en Patagonia (Borrero 2001b), como en otras partes del mundo (Barrientos 2002; Dillehay 1997; Walthall 1999). En este trabajo se ha buscado profundizar el análisis de esta dimensión del registro arqueológico partiendo desde el caso específico de un sitio, para establecer discusiones regionales basadas en la consideración de otras líneas de evidencias arqueológicas.

Agradecimientos

 Agradecemos al personal del Faro del Servicio de Hidrografía Naval y al Batallón 4 de Infantería de Marina de Río Gallegos, que posibilitaron nuestra estadía en Cabo Vírgenes, a las autoridades y guardafaunas de la Reserva Faunística Cabo Vírgenes, al personal de Prefectura de la Nación instalado en Cabo Vírgenes, a la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, a la empresa Sipetrol y a miembros del Instituto de la Patagonia.  A la familia Fenton de la estancia Monte Dinero, por permitirnos trabajar dentro de los límites de su propiedad. A la Dra. Virginia Mancini por la información brindada. A Hannah Fluck (Universidad de Southampton) y a nuestros compañeros de equipo por su participación en la excavación.

 A la Dra. Julieta Gómez Otero por la lectura exhaustiva del manuscrito, que sirvió para mejorarlo notablemente.

 Este trabajo fue subvencionado por los proyectos "Distribuciones arqueológicas en escala suprarregional" (Agencia Nacional para la Promoción Científica y Técnica; PICT 97 N° 04-00000-00807), "Magallania II" (PIP-CONICET) y "Ecología Evolutiva Humana en Patagonia"(SECyT-UNMDP, N° 04-09929).

Notas

1. Consideramos que esta estimación no refleja necesariamente las estaturas en vivo de los individuos analizados, ya que la muestra de referencia utilizada por Trotter (1970) para realizar dicho estándar -como la de otros sistemas usados-, no sería representativa de las estaturas de las poblaciones de Patagonia previas al contacto. De todos modos, los resultados obtenidos se asemejan a otros deducidos para el área a partir de series osteológicas (Gómez Otero y Dahinten 1997-98; Hernández et al. 1997) y de poblaciones indígenas vivas no mestizadas (Imbelloni 1949; Soto Heim 2001, entre otros).

2.Borrero y coautores (2001) han comenzado a explorar la variabilidad temporal existente en la información de isótopos estables.

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